domingo, 2 de noviembre de 2014

Sánchez sobre Pisagua

Parte de Aureliano Sánchez sobre Pisagua

Comandancia del vapor “Abtao”.

Pisagua, Noviembre 2 de 1879.

Tengo el honor de poner en conocimiento de V. S. todo lo ocurrido en el buque de mi mando yendo en convoy en viaje de Antofagasta a Pisagua.

El 28 del mes próximo pasado, a las 6 h. P.M., zarpamos juntamente con los buques de guerra Cochrane, Abtao, Magallanes, Covadonga, Loa y los trasportes Itata, Limarí, Santa Lucia, Toltén, Lamar, Huanay,  Toro, Angamos y Paquete de Maule, siguiéndonos durante el viaje las corbetas de S. M. B. Turquoise y Thetis.

La Magallanes, Angamos y Toro se apartaron de la escuadra una vez montada punta Tetas con rumbo al Norte del compás, siguiendo el grueso del convoy con rumbo al Noroeste con un andar de cuatro a cinco millas.

En la mañana del siguiente día se destacó el vapor Covadonga con rumbo a tierra, a la altura de Mejillones de Chile. En la tarde hizo igual maniobra el buque de la insignia, Amazonas, y con igual rumbo, quedando en su lugar el Almirante Cochrane i recibiendo orden el convoy de aguantarse sobre la máquina. En la mañana siguiente volvió a reunirse a la escuadra, y después de haberse puesto al habla con el Cochrane, se largó a todo andar rumbo a tierra.

El convoy principió su marcha rumbo Norte del mundo, andando cinco millas. Al amanecer se avistaron cinco humos por el Oeste, que más tarde resultaron ser la O’Higgins, Magallanes, Matías Cousiño, Amazonas y Copiapó: este último remolcando a la fragata mercante Elvira Álvarez, los cuales se incorporaron a la escuadra. El Amazonas, después de ponerse al habla con el Cochrane siguió al Norte a todo andar. Más tarde se incorporó éste al trasporte Angamos.

Después de pequeñas alternativas y paradas del convoy por atraso de algunos buques menores, a las 6 h. 50 m. A.M. del día 2, entramos a la bahía de Pisagua los buques de guerra Cochrane a la cabeza, y sucesivamente la O’Higgins, Magallanes, Amazonas, Abtao, Loa y Covadonga; a continuación los trasportes Copiapó y Limarí, que conducían la segunda división de desembarco, siguiendo los demás buques un poco atrás.

A las 7 h. los buques de guerra atacaron a 1.000 metros de distancia los dos fuertes, situados uno al Norte y otro al Sur de la población, cada uno con un cañón de a 100, Parrott, rompiendo sus fuegos sobre ellos, los que contestaron con tres cañonazos el del Sur y uno el del Norte, apagando sus fuegos inmediatamente por la certera puntería de los cañones de nuestra escuadra, causándoles varias bajas, y abandonando sus fuertes huyeron hacia los cerros. En seguida se concretó la escuadra a bombardear la población para desalojar al enemigo y destruir todos los parapetos y lugares donde había grupos de soldados y facilitar el desembarco de nuestro ejército, lo que se consiguió en muy poco tiempo incendiando la ciudad en cuatro distintos puntos, depósito de salitre y carbón, formando el total una especie de hoguera y nubes de humo que cubrían los cerros de la bahía.

El Amazonas, Magallanes, Itata y Angamos partieron momentos después al Sur con la 1ª división para desembarcarla en Junín.

El vapor Abtao que conducía al regimiento 4º de línea, sin embargo de encontrarse con su cubierta y entrepuente llenos por la tropa de trasportes y otros útiles de desembarco y aguada en pipas para el ejército, iba a disparar los dos cañones de a 150 que monta este buque, sobre la población, cuando recibió orden por seña del buque jefe de retirarse por no ser necesario hacer más disparos, desde que estaba incendiada la ciudad; los fuegos de los fuertes apagados y abandonados.

Arriamos los botes del buque bien tripulados y armados con rifle, a cargo uno del guardiamarina señor Castro, y en el otro y al mando de ambos, al teniente 2º don José Luís Silva.

Igual maniobra hicieron los demás buques de guerra y trasportes. Estas embarcaciones debían llevar tropas a tierra.

A las 10 h. 45 m. se puso en marcha la flotilla para el desembarco, conduciendo como 300 soldados de los batallones Zapadores, Atacama, y 25 del Buin, llevados estos últimos por los botes de nuestro buque, la cual avanzó hacia tierra haciendo fuego, en medio de una granizada de balas que de la playa, peñascos y alturas de los caminos de Zigzag del elevado cerro a escarpe, les dirigían los invisibles enemigos. Las embarcaciones se veían rodeadas de una nube de humo y agua, causándonos muchas bajas tanto en el ejército como en los tripulantes, así es que., desde el momento de poner pié en tierra, nuestras pequeñas fuerzas tenían que luchar casi siempre cuerpo a cuerpo con el enemigo para desalojarlo de sus parapetos y de las piedras que rodean la playa, lo que se consiguió después de muchas bajas por ambas partes y mediante el esfuerzo heroico de nuestros soldados, protegidos por los fuegos que los buques de guerra hacían sobre los grupos que intentaban bajar de los cerros.

Desembarcados los soldados, se desplegaron en guerrilla y principiaron a batirse como leones subiendo los caminos de los cerros y haciendo huir al enemigo, el que despavorido abandonaba sus fosos corriendo siempre hacia las cumbres, donde los buques de guerra los barrían con sus certeros y mortíferos tiros a granadas.

A las 11 h. desembarcó el primer refuerzo, siempre acosado por los fuegos de las alturas; pero de la playa y peñascos ya nuestros bravos soldados habían desalojado al enemigo.

A las 11 h. 10 m. un grupo como de 25 hombres de los nuestros alcanza al primer camino de la línea del ferrocarril; en ese momento de todos los buques se oye un estruendoso  ¡Viva Chile! y las bandas de música rompen con la Canción Nacional, y mientras se envían refuerzos, una segunda ascensión por la segunda falda ejecutan nuestros soldados para apoderarse del segundo camino también.

Los cadáveres se ven rodar, tanto del enemigo como de los nuestros.

El desembarco, se hace ya con ligereza y alivio. Por todas partes se ve nuestro ejército subiendo los deshechos hasta tomar el camino que los lleva a la cumbre, donde, después de un pequeño fuego, huyeron los enemigos.

Se izó el pabellón nacional en varios lugares y se obtuvo un triunfo completo, tomando el campamento del enemigo mediante al comportamiento heroico del ejército y la parte activa que tomó nuestra escuadra, que con sus granadas les hizo huir de sus parapetos.

En el buque de mi mando no ocurrió novedad durante el viaje y toma de Pisagua.

Desembarqué el regimiento 4º de línea con todo su equipo.

El Abtao continúa condensando agua dulce para el consumo del ejército.

El comportamiento de los oficiales de mi buque durante el combate, fue altamente honroso.

Dios guarde a V. S.
AURELIANO T. SÁNCHEZ.

Al señor Comandante en Jefe accidental, capitán de fragata, don Manuel T. Thomson.
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Saludos
Jonatan Saona

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