martes, 4 de noviembre de 2014

Los Bolognesi

Su Ascendencia
(párrafos tomados del libro "Bolognesi y sus hijos, familia de héroes" escrito por Ismael Portal)

"Ante todo, para fijar bien la personalidad de este gran patriota peruano, es necesario poner la mirada en su origen y antecedentes de sangre. Porque así como ha de verse con interés, y admirarse, la conducta de sus hijos Enrique y Augusto al frente del enemigo de su país, así también conviene conocer la procedencia del padre, con idéntico objeto.

Vino a establecerse en Arequipa en 1810, el inspirado y notable maestro de música don Andrés Bolognesi, natural de la ciudad de Génova, Italia. Su porte caballeresco y la habilidad que demostraba para el manejo del arco, diéronle pronto la más alta nota de admiración como eximio ejecutante en el violín y el violoncello, a la vez que como persona culta y simpática.

Admitido allí por la buena sociedad, contrajo matrimonio dos años después con la señora Juana Cervantes, de distinguida posición social. Trascurridos de esto cuatro años, y hallándose su esposa en cinta, trasladóse con ella a esta capital, y fueron los nuevos huéspedes a alojarse en casa de la acomodada familia de don Juan José Munar, en la calle de “Aflijidos”. Ocurría tal hecho en junio de 1816, y el 4 de noviembre del mismo año la ilustre dama arequipeña  ofrecía su primer fruto a Lima, a la Humanidad, al Perú, a la Gloria.

Nació, pues, ese día memorable Francisco Bolognesi y Cervantes, de eterno y amoroso recuerdo para esta patria por tal causa afortunado.

Bien relacionados ya los esposos Bolognesi en esta ciudad el bautizo del vástago selecto resistió caracteres de verdadera solemnidad. Y como la piedad cristiana fue siempre merecido galardón supremo de las bellas hijas del Misti, su bondadosa madre temió, por ciertas apariencias perder en breve al pedazo de sus entrañas y dispuso que sin más demora se le llevara a la pila bautismal; lo que se realizó el 8, en la iglesia parroquial de San Sebastián, bautizado por el Dean del Cabildo Metropolitano don Francisco Javier de Echagüe, argentino, y siendo su padrino en la sacramental ceremonia del señor Marqués de Montemira, Mariscal de Campo de los Reales Ejércitos.

Muchos admiradores de sus dotes musicales tuvo pronto aquí el señor Bolognesi, y llegada la oportunidad, el Reverendísimo Arzobispo D. Bartolomé María de las Heras, que entre aquellos se contaba, nombróle maestro de Capilla de nuestra Iglesia Catedral, designación que mereció el aplauso de toda la nobleza de lima y el beneplácito del Virrey don José Fernando de Abascal, tan decidido como era por la buena música. Cinco años fue el padre de nuestro héroe maestro de Capilla de la Metropolitana y lo sucedió en el puesto, en 1824, don Julián Carvallo, músico afamado como su antecesor.

Conviene hacer memoria del abuelo paterno de nuestro héroe, genovés también, don José Bolognesi, quien fue en su época un célebre profesor de música; y aun se cree que dio lecciones de violín al inmortal Paganini, lo cual no sería de extrañar, puesto que nacido Nicolás Paganini en Génova y en 1784, resulta contemporáneo y del mismo lugar que don Andrés, hijo de don José. No fue sólo Santiago Costa el único maestro que tuvo Paganini también le enseñaron Ghioretti y Rolla, y ¿por qué razón no podíamos admitir que un músico de la talla de José Bolognesi le hubiese dado lecciones, como los demás grandes maestros nombrados?

El arte maravilloso, casi divino, de la música, tenía para el héroe de Arica grandes encantos. La caridad, el valor, los más delicados sentimientos del alma nacen, viven y se elevan al tierno y mesurado sonido de apropiada música. Y esa herencia que en las venas llevara el coronel Bolognesi contribuyó quizá a despertar y fomentar en su espíritu aquel, intenso amor a la patria llevado con imperturbable serenidad hasta el más grande de los sacrificios humanos.

Hermano menor de don Francisco, y coronel de ejército como él, fue don Mariano Bolognesi, jefe ilustrado, pundonoroso y de profundo patriotismo a quien se señalaba también en los comienzos de la guerra para la defensa de Arica. Don Mariano no desmintió, y por el contrario cultivó con fervorosa constancia, la afición a la música clásica que dominara en todos sus ascendientes, y en su hogar y bajo su dirección se ejecutaban en pasados tiempos cultísimas e interesantes veladas musicales en las que sus señoritas hijas figuraban como principales ejecutantes.

Don Andrés Bolognesi, además de don Francisco y don Mariano, tuvo dos hijas que en el orden de los hermanos ocupaban el primero y el tercer lugar. Fueron ellas, respectivamente, doña Margarita y doña Manuela ambas casadas con dignos caballeros de nacionalidad extranjera. La primera con el doctor Teodoro Molliniere, notable pedagogo contratado en Europa por el Gobierno del General Castilla para la dirección del Instituto de Arequipa, y que más tarde fue director del Liceo Dos de Mayo del Callao; y la segunda, con don Hugo A. Weddell, acaudalado hombre de ciencia.

El señor Molliniere era francés y de alto prestigio como maestro. Y el señor Weddell de Painswick -Inglaterra- es citado en muchas obras como eximio naturalista, y su muerte, a la edad de 58 años, acaecida el 22 de julio de 1877, fue muy sentida en los diversos círculos científicos de Europa a que pertenecía, según publicaciones que conservo. De su matrimonio, realizado en Arequipa el 28 de marzo de 1847, tuvo corta descendencia.

Los cuatro hermanos quedaron muy pequeños a la muerte de su padre pues don Andrés que en 1820 volvió a Arequipa para dedicarse al negocio de coca y cascarilla en el Departamento del Cuzco en sociedad con don Pedro Gastiaburú, cayó gravemente enfermo en la montaña y se vió obligado a regresar a la mencionada ciudad de Arequipa, falleciendo allí poco después.

En 1858 cuando ya don Francisco era un jefe de cierta posición militar y social, recibió la visita de un tío-abuelo materno llamado Juan Campanella. Este caballero italiano vivió muy a su satisfacción en nuestra capital y resolvió establecerse aquí; pero no quiso la suerte prolongarse mucho la existencia, después de haber contraído matrimonio, y cuando en 1868 se presentó la terrible epidemia de la fiebre amarilla que asoló Lima, fué Campanella una de sus primeras víctimas y falleció dejando dos hijos.

Queda aún en la tierra, y ojalá no se extinga jamás, no poca descendencia de esta raza de patriotas esforzados que el Perú debe cultivar como bella y admirable planta...."
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Texto tomado del libro "Bolognesi y sus hijos, familia de héroes" escrito por Ismael Portal
Imagen, Casa donde nació Francisco Bolognesi, en calle Aflijidos. tomado década de 1890. (actual Casa Museo de los Combatientes del Morro de Arica).  fotografía pertenece a la colección Elejalde del Repositorio de la PUCP.

Saludos
Jonatan Saona

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