domingo, 1 de diciembre de 2013

Patricio Lynch


Patricio Lynch

(Resumen del primer capítulo del libro "El Príncipe Rojo" de Manuel G. Balbontín)

En el matrimonio de Estanislao Lynch Roo, nacido en Buenos Aires, y de Carmen Solo de Zaldívar Rivera, nacida en Cadiz, vino al mundo Patricio Lynch Zaldívar el primero de diciembre de 1824.

Fue el segundo hijo de este matrimonio.

Partida de Bautismo:


En la ciudad de Santiago de Chile, en tres dias del mes de Diciembre de 1824, bauticé, puse Oleo y crisma a Patricio Javier de los Dolores, natural de esta ciudad, de edad de dos días, hijo legitimo de don Estanislao Lynch y de doña Maria del Carmen Zaldivar; padrinos don Pastor Lynch y doña Maria del Carmen Riveros. Para que conste firmo esta partida. Pedro Nolasco Larraguivel

Apenas tenía un año de edad cuando su padre lo llevó al Perú con el resto de su familia. Don Estanislao estaba a cargo de importantes asuntos diplomáticos y comerciales.

A su regreso a Chile la familia Lynch Zaldívar se estableció en Santiago, donde don Estanislao adquirió una casa de comercio.
Cuando llegó el momento en que el pequeño Patricio debía iniciar sus estudios, lo hizo en el colegio argentino de los hermanos Zapata. Allí tuvo por compañeros a Manuel Baquedano, Aníbal Pinto, Domingo Santa María y otros, que al correr de los años serían destacados hombres de Chile.

Pero en el transcurrir de los días, los negocios no fueron favorables para su progenitor, por cuyo motivo hubo de trasladarse con su numerosa familia al vecino puerto de Valparaíso, a donde llegó el 2 de marzo de 1837.

El 2 de marzo de 1837 Patricio Lynch ingresó a la Academia Militar, cuando recién cumplía doce años de edad y en momentos en que la fortuna de su padre continuaba decayendo considerablemente. Parece que esta ultima circunstancia le impidió continuar sus estudios en la Academia, pues un año más tarde, el 21 de febrero de 1838, se embarcó, como aspirante a guardiamarina, en la corbeta Libertad, al mando de Roberto Simpson, que se encontraba en Valparaíso de regreso del Perú a donde había ido, por encargo del gobierno de Chile, el 18 de diciembre del año anterior, a desaprobar el Tratado de Paucarpata y romper relaciones con la Confederación presidida por el mariscal Andrés de Santa Cruz.

A comienzos de 1838, mientras se organizaba el ejército chileno, se determina bloquear el puerto de Callao con una escuadrilla compuesta por los buques Aquiles, Arequipa, Colocolo, Libertad y Valparaíso. Esta pequeña escuadra zarpó desde Valparaíso en los primeros días de abril, al mando del comandante Carlos García del Postigo. A las órdenes de este experto marino y embarcado en el buque Libertad, Lynch inició su vida naval.

En los primeros días de mayo empezó el bloqueo del Callao. El bloqueo duró hasta el 6 de agosto, fecha en que arribó el grueso del ejército chileno a las costas del Perú bajo las órdenes del general Manuel Bulnes, cuya misión era combatir al mariscal Andrés de Santa Cruz.

García del Postigo hostilizaba a la escuadra peruana. El 17 de agosto el comandante chileno se dispuso a realizar una nueva y audaz maniobra. Preparó tres lanchas cañoneras y les ordeno tomarse al abordaje la corbeta Socabaya, que se encontraba atracada junto al muelle. La orden se cumplió con decisión y valentía. El guardiamarina Lynch empieza aquí, junto a sus heroicos compañeros, su azarosa vida de marino.

Cuentan los testigos de aquella noche del 17 de agosto que el joven Patricio fue alzado sobre la borda de la Socabaya por el comandante Señoret, Pues por su escasa practica no podía realizar por sí sólo este acto. Con la captura de este barco ganó otra unidad la marina chilena y se aniquilaron las fuerzas navales del enemigo.

El 11 de febrero de 1840, Lynch dejó de pertenecer en forma activa a la marina chilena. Fue en esa fecha cuando el gobierno pidió al almirante Charles Bayne Hodgson Ross su ingreso a la marina inglesa, el que le fue concedido debido a la simpatía que había despertado Lynch en el almirante británico al salvarle la vida durante una revuelta en el Callao. Embarcado en la corbeta Electra, nave capitana del almirante ingles, se libro de un consejo de guerra a que le habían conducido sus insubordinaciones. 

En junio de 1840 fue trasbordado a la fragata Calíope, de veintiséis cañones, que, al mando del capitán Sir Tomas Herbert, había recalado en Valparaíso para continuar viaje a China y reforzar la expedición británica en aquel país.

Ese año Inglaterra se vio envuelta en un conflicto armado con China, llamado "la guerra del opio".
Gran Bretaña comerciaba desde hacía tiempo con los chinos y los proveía en abundancia de este narcótico de funestas consecuencias para el pueblo. Las relaciones entre ambos países se fueron poniendo tensas y llego un momento en que el gobierno chino ordenó rechazar la internación de esta droga y las autoridades de Canton interceptaron los barcos que la traían y apresaron a los ciudadanos ingleses vinculados con este trafico. Una nueva cantidad de la droga fue arrojada al mar.

La Calíope, a cuyo bordo se encontraba Lynch, fue enviada a China y zarpo, desde Valparaíso, el 1º de julio de 1840. El 20 de noviembre, la Calíope fondeo en Tonfu y asi empieza su participación en la guerra del Opio.

En las diversas acciones, y en especial en la toma de Shangai, Lynch se destacó por su intrépido comportamiento que culminó cuando izó la insignia de su jefe en las almenas de la fortaleza. Desembarcó al mando de un piquete de marinería con la orden de apoderarse de las trincheras. Después de un sostenido tiroteo, en que las bajas de los atacantes fueron considerables, Lynch ordenó avanzar marchando a la cabeza de sus hombres. Ante la resistencia de la ultima trinchera se detuvo.

Un chino de barba blanca, a quien le pasaban las armas cargadas, disparaba en forma interrumpida causando con cada certero disparo la muerte de un ingles.
Lynch insistió en su intrépido avance y al aproximarse a la trinchera oyó decir al hombre
-¡Por los mil demonios, estamos fregados!
-¿Qué es lo que ha dicho? -le interrogo gritándole.
El hombre, desde su trinchera, le respondió:
-¡ Soy Pancho Guerrero, chileno, y no sé rendirme. Y usted, ¿qué hace en el ejercito ingles?
-¡ Yo también soy chileno! -le gritó Lynch-. ¡Dígale a sus soldados que paren el fuego y se rindan!
El combatiente, más sorprendido que asustado, le entregó su espada.
Al regresar Lynch a su barco, intervino ante su capitán y obtuvo el perdón de este chileno que luchaba por los chinos.

Muchos honores obtuvo Lynch en esta azarosa campaña. Por su desempeño decidido y valeroso en el asalto del fuerte Whampoo obtuvo la distinción de que su nombre fuera citado en la orden del día y que lo elevaran de rango en el mismo sitio de la batalla. Así alcanzó, el  grado de guardiamarina de S.M. Británica a la edad de quince años. 

Firmado el Tratado de Nankín, el 29 de agosto de 1842, y después de pasar un corto tiempo en Cantón, la Calíope se dirigió a Macao para aprovisionarse de víveres y regresar a Inglaterra.

En Macao el guardiamarina chileno fue trasbordado al navío Blenkein y en el regresó a Inglaterra, como abanderado del comodoro Herbert, arribando a Portmouth el 5 de abril de 1843. Al licenciarse la tripulación del Blenkein, Lynch fue trasbordado a la corbeta Tyne, y en ella navegó por la costa de Islandia. Luego paso al Mediterráneo. El 5 de junio de 1844 fue ascendido a teniente de la marina inglesa y destinado al navío Gueysen en el que navegó por todo el Mediterráneo.

Gran felicidad le causaba al teniente Lynch el regreso a Inglaterra el 15 de septiembre de 1846. Luego, días después, fue embarcado en el poderoso navío de ciento veinte cañones S.M.B. The Queen, el mayor de la armada de Gran Bretaña. A bordo de este barco, visitó Portugal y España, regresando a Inglaterra en mayo del año siguiente.

Tras una permanencia de algunos meses en París, donde decidió regresar a Chile. 
Regresaba a los veintitrés años de edad, con los galones de teniente de la armada inglesa. Su bagaje de conocimientos y de experiencias obtenido en la campana de la guerra del opio, como los adquiridos a través de su largo vagabundear por los mares, eran los títulos que ostentaba al llegar a su patria. 
De esta manera séllase la primera etapa de la vida de Lynch, la que fuera su brillante juventud. 

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Imagen, óleo de Patricio Lynch, Óleo de Monvoisin, de propiedad de doña Amalia Pardo de Larrain y doña Adriana  Pardo de Searle, (publicado en el libro de Manuel G. Balbontín)

Saludos
Jonatan Saona

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