jueves, 12 de septiembre de 2013

Sara Ugarte

Sara Ugarte de Salamanca

Poetisa boliviana, nació en Cochabamba en 1866.

Del libro "Bolivianas ilustres; estudios biográficos y críticos"  de José Macedonio Urquidi, copiamos algunos párrafos:

En los albores mismos de su existencia conquistó las simpatías públicas, revelando las cualidades excepcionales de un alma sensible y generosa, capaz de abnegaciones privadas y cívicas; aspirando a ser de esos nobles caracteres de que habla Emerson, «llamados a esparcir las semillas de la verdad, los gérmenes de la bondad y dulcificar la vida y hermosearla, bañándola de luz y amor». 

Cuando el país, hallándose asolado por el hambre y la peste arrostró la agresión chilena, imponiéndose cruentos sacrificios y penalidades, que apenas se esbozan en las narraciones históricas, Sara Ugarte se manifestó con actos altruistas que pusieron en claro el temple viril de su espíritu abnegado y benefactor.

 Se recuerda este hecho: Era Prefecto el eminente médico y filántropo Dr. Cleómedes Blanco, quien con las otras autoridades locales organizó Lazaretos en cuya asistencia tanto hizo la proverbial generosidad de las damas cochabambinas, de las que entre otras es memorable la distinguida matrona doña Rafaela Reyes. Venciendo escrúpulos y cuidados de familia, la gentil niña Sara Ugarte presentábase solícita en aquellas casas de caridad, prestando auxilios a los pacientes, con una entereza y actitud varonil, extrañas a su tierna edad (trece años) y condición.

Cuéntase también que, niña aún, tuvo un rasgo de desprendimiento y civismo, que merece igualmente referirse. Después de la guerra del 79, tan desastrosa para Bolivia y su aliado el Perú, volvió de la campaña del Pacífico un meritorio Cabo del diezmado Ejército Nacional, (Juan Gallardo, cochabambino, natural de Quillacollo), quien, pasando por una odisea dolorosa, atravesando de incógnito desde el país vencedor, donde fue prisionero, tantos cientos de leguas, llegó a la población natal en completa indigencia, como tantos otros. ... (1) Anoticiado de ello la señorita Ugarte, que era estudiante en el «Liceo 14 de Septiembre», promovió de inmediato una suscripción entre sus condiscípulas, para favorecer y premiar al obscuro y desvalido defensor de la patria. A tal efecto, vendió sus valiosas y queridas muñecas, para con su precio contribuir a la acuñación de una medalla de oro... 

(1) Referencias conmovedoras de este héroe obscuro y olvidado (uno de tantos) vencedor en Tarapacá, vemos que publicó un Sr. Valle en El Comercio de La Paz, año 1880. 
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Texto y foto del libro "Bolivianas ilustres; estudios biográficos y críticos"  de José Macedonio Urquidi.

Saludos
Jonatan Saona

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