jueves, 4 de abril de 2013

Manuel Cuadros


Manuel Cuadros

Fueron sus padres don Manuel Asencio Cuadros y doña Rosa Viñas, habiendo nacido en la ciudad de Lima el 7 de diciembre de 1848.   Como hijo único cursó estudios en el seminario de Santo Toribio.

Con diez y ocho años de edad fue fundador de la Compañía  de Bomberos “Municipal Lima”  - que mas adelante tomaría el nombre de Lima – el 21 de abril de 1866 , fundada a fin de prestar auxilio en el próximo bombardeo de la flota española del Almirante Méndez Núñez . 

Así de bombero participó en el combate del Callao del 2 de mayo, obteniendo todos los títulos que el gobierno otorgó a todos los participantes en aquella justa.  Pasados los años y habiendo regresado de Europa en donde cursó estudios de ingeniería, en 1877 contrajo matrimonio con doña Maria Pflucker.   


Declarado Chile la guerra al Perú el 5 de abril de 1879 Cuadros cedió al gobierno el islote Patillos que poseía en Iquique para que sea fortificado. En los primeros meses de la guerra formó parte de la Guardia urbana de Chorrillos labor que dejó para asumir una invitación que le había hecho Piérola para dar forma a un proyecto secreto que se venía dando forma dentro de la armada y que consistía en idear proyectiles a fin de volar unidades navales chilenas. 

Este plan no era otra cosa que la formación de una brigada de torpedistas.  Creemos que estas labores comenzaron en el mes de marzo sino a comienzos del mes de abril de 1880 en vista de que el 24 de abril de aquel año en la fecha que la historia recuerda como el día que muriera Pedro Ruiz Gallo en el Callao, murió también el alférez de fragata Manuel Gil Cárdenas en Ancón en momentos que operaban un bote torpedo con mecanismo ideado precisamente por Manuel Cuadros. Aquella brigada además de contar con la valiosa experiencia de Cuadros la componían el capitán de fragata Leopoldo Sánchez Calderón y los alféreces de fragata Decio Oyague, Carlos Bondy entre otros colaboradores que conforme pasaban los días se integraban al grupo.  Todos ellos serían los encargados de ejecutar las operaciones contra los buques chilenos dando uso a los proyectiles ideados por Manuel Cuadros. Por otro lado espías e infiltrados chilenos habían tomado noticia de la existencia de este grupo secreto y habían dado parte a sus superiores al respecto quienes incluso sabían de la existencia del ingeniero Cuadros:
Los servicios de inteligencia alertaron a sus jefes de información acerca de que se venía preparando en Lima una serie de atentados con artefactos explosivos confeccionados por el ingeniero Manuel Cuadros Viñas secundados por oficiales de la armada del Perú, destinados a ocasionar baja en unidades chilenas …..”

A pesar de lo sucedido en Ancón que conllevó a la muerte de Gil Cárdenas el capitán Sánchez le reiteró su confianza a Cuadros quien a más tardar en junio tuvo otro proyectil listo.  El artefacto fue inmediatamente trasladado al norte cerca de la hacienda Infantas por Cuadros, Leopoldo Sánchez, Carlos Bondy  entre otros.  Aquel lugar fue escogido para dar inicio a la operación, que consistía en poner el torpedo en un bote repleto de víveres y cuya carga se activaría luego de retirarse unos sacos de alimentos. 

Debido a que el lugar por naturaleza geográfica se tornaba hostil y hacia peligrar la misión, se decidió por escoger otro más cercano al Callao.  Así el 2 de julio el torpedo fue puesto en otra lancha y llevado al mar:            
“Después de revisar algunos tropiezos imprevistos, procedía a cargar el aparato efectuándose dicha operación al costado de la barca Adelaida Rojas cuyos tripulantes y armamento fueron previamente transbordados a un pontón, para ponerlos a cubierto, caso de un siniestro; con el mismo fin ordené se mantuvieran distantes las embarcaciones que contenían el cargamento, pues el mal estado de la dinamita hacía peligrosísima la operación;  felizmente a las 6 horas pm.  Todo quedó enteramente terminado y entregué la balandra completamente lista a las personas designadas….”
Así fue y a pesar que el comando naval chileno estaba advertido que los peruanos tramaban una serie de atentados, los jefes de las naves chilenas en el Callao al parecer no le dieron la debida importancia y seriedad al asunto:
“Número 783.-  Comandancia en jefe de la Escuadra.  Callao Junio 22 de 1880. El Comandante General de Armas de Iquique con fecha 4 del presente mes, me dice:  Su excelencia el Presidente de la República en telegrama de ayer me dice para U. S. Lo que sigue: En la primera oportunidad comunique a Riveros lo siguiente:  En una carta de Lima se dice lo siguiente: En Ancón el joven Manuel Cuadros preparando un segundo torpedo a pesar de haber tenido un fin desgraciado el primero. He oído decir que el torpedo es de esta manera:  Se compone de una lancha de vela cargada con comestibles i carneros, i al quitar el último bulto, hay un resorte para reventar el torpedo. Lo que transcribo a U.S.  para su conocimiento y demás fines… Y yo a U. S. para que tome las medidas del caso. Dios  Guarde a Usted. Galvarino Riveros.”

Aquella desidia fue su gran error. Como preámbulo a lo que vendría, mas adelante, un acto premonitorio si podemos llamarlo así ocurrió en el combate de lanchas librado el 25 de mayo 1880 entre nuestra lancha Independencia y las chilenas Janequeo y Guacolda-  esta acción fue considerada como el primer ataque hostigamiento de las fuerzas peruanas en tierra hacia los buques de la escuadra bloqueadora, como lo afirma el historiador Rómulo Rubatto- como antecedente importante, ya que en el crepúsculo del 3 de julio de 1880 era hundido en la bahía del Callao el transporte chileno Loa, que formaba parte de la escuadra chilena que bloqueaba ese puerto.  El artífice de la operación: El alférez Carlos Bondy  quien había usado la balandra que contenía los explosivos creados por Manuel Cuadros.
“ La balandra fue llevada al mar, de tal forma que dio a los tripulantes de la nave enemiga la idea que se trataba de una embarcación que quería eludir el control para su carga de contrabando.  Los chilenos a bordo del Loa mordieron el anzuelo…..”
En  el parte de la operación que elevara el comandante Sánchez., testigo del hecho junto a Cuadros, quienes estaban en la torre vigías del arsenal del Callao dice:
“ El éxito mas feliz coronado la perseverancia y los esfuerzos de cerca de tres meses, el señor Cuadros, a quien algunos miraban con recelo desde el siniestro de Ancón, había obtenido un triunfo con su invento, y me es grato consignar en este oficio que la confianza que SE ha tenido en el éxito desde que conoció el aparato ha contribuido en mucho a la realización del acontecimiento de ayer….”

Pasados los días el grupo de valerosos peruanos no bajaron la guardia, querían más presas.  Por su parte los chilenos no salían de su asombro y a pesar de lo ocurrido con el Loa la oficialidad naval chilena seguía confiada, dejando de lado nuevamente la seguridad, ya que la  posibilidad de que un nuevo ataque, pensaron, por parte de los peruanos jamás ocurriría.  Nuevamente se equivocaron.  Aquí citemos el comentario que al respecto tiene el historiador naval ,Capitán de Fragata A.P. Francisco Yabar :
“….. Hay que recalcar que el servicio de inteligencia de Chile funcionó a la perfección debiendo ser su fuente de información del más alto nivel pues estas operaciones las conocían muy pocas personas. Pero, pese a que la alerta se pasó con la debida anticipación, el comandante del “Loa”, Juan Guillermo Peña, incumplió la orden y tomó infeliz decisión de apoderarse de la lancha junto con su apetitoso cargamento, sin imaginarse lo que sucedería…”
Opinión muy cierta de lo que sucedió y una causa principal del hundimiento del buque: la ambición de su comandante. Mientras tanto Cuadros seguía trabajando en perfeccionar los mecanismos de un nuevo torpedo  - como lo afirma el capitán Yabar  en su obra – y el comandante Sánchez y los demás brigadistas en la manera de lograr un nuevo efecto sorpresa, ya que la carnada no podía ser la misma:
“…. El operativo que concluyó con el feliz hundimiento del Loa y las ingentes pérdidas que ocasionó al enemigo, fue un incentivo para el ingeniero Manuel Cuadros, que inmediatamente empezó a fabricar otro artefacto similar con diferente mecanismo de percusión; esta vez, la definición del objetivo y ejecución táctica del operativo, estaría bajo la responsabilidad del teniente don Decio Oyague Neyra….”
Como dijimos anteriormente los chilenos confiados bajaron la guardia y pensaron en mínima la posibilidad de un nuevo atentado. Nuevamente se equivocaron. El 13 de setiembre de 1880 en el puerto de Chancay  era echada a pique la goleta Covadonga de 600 toneladas con otro bote señuelo ejecutado por el teniente Decio Oyague Neyra.  Esta nave que era el orgullo de la marina chilena, además de ser llamada la “vencedora” (¿?)  de la fragata blindada Independencia del Perú, al fin pagaba sus delitos:  El acribillar a balazos a los náufragos de Punta Gruesa, el bombardear puertos indefensos, entre otros crímenes. 

Que mejor regalo para el enemigo que fue hundida el día que celebraban su aniversario patrio.
“ ….. Lo que se puso en la goleta fue un artístico escudo peruano, muy bien tallado, que indudablemente podía ser todo un botín de guerra. Y así fue. Sin embargo los chilenos antes de apoderarse de la nave ordenaron una inspección minuciosa de la goleta. Revisaron hasta los remos.  No dejaron sin observar minuciosamente. Y solo cuando creyeron estar seguros que no había peligro alguno, izaron la embarcación. Y en ese momento una explosión sacudió el escenario. La Covadonga se fue a pique y perecieron 81 de sus hombres….”
Según comentarios de la época el capitán de Ferrari hizo caso omiso a las ordenes de destruir todo objeto extraño cerca de los buques, lo que fue aseverado por su segundo jefe el teniente Enrique Gutiérrez, quien trató de revisar la  pequeña embarcación, pero fue impedido por el propio de Ferrari, quien se dejó llevar por la ambición.  El mismo error que cometió el jefe del Loa volvió a repetirse con el de la Covadonga. Como vemos el grupo liderado por Sánchez Calderón cumplió sus objetivos, dando un buen provecho a los proyectiles ideados por el ingeniero Cuadros. Reconociendo en la persona de Manuel Cuadros como el autor y ejecutor de aquellas acciones, el gobierno de Piérola  lo condecoró con la Cruz del Mérito Militar.
“ …. Mi buen amigo: entre los actos oficiales de carácter reservado de mi gobierno, existe un supremo decreto dictatorial acordando a usted la cruz del mérito militar de primera clase y reconociéndole para más holgada situación el correspondiente premio pecuniario como autor único y ejecutor principal que es usted de la destrucción completa de las naves de guerra enemigas Loa y Covadonga….”
Perdidas las batallas de San Juan y Miraflores y ocupada Lima por los chilenos, Manuel Cuadros tuvo que buscar refugio para él y su familia en el interior del país debido a que el enemigo había puesto precio a su cabeza ya que los servicios de inteligencia chilenos como citamos al principio, lo habían identificado aun antes de los atentados del Loa y Covadonga.
“…..Vino a sumarse el periodo de obligado ostracismo originado por la valiosa oferta que el vencedor hiciera por la cabeza de mi esposo “vivo o muerto” y que originó una dolorosa peregrinación sostenida a costa de mil sacrificios pecuniarios….”
Terminada la guerra, el gobierno le encomendó dirigirse a Europa a fin de adquirir armamento. Antes había desconectado un artefacto explosivo dejado por los chilenos en la Casa de la Moneda evitando así una catástrofe.   Diez años después de los sucesos del Callao y Chancay, hubo un encuentro de opiniones entre algunos personajes, entre los que estaban Carlos Paz Soldán y Carlos Bondy, este último incluso en declaración a la prensa y en una entrevista que le hiciera el primero de los nombrados, habló que si bien es cierto los proyectiles fueron ideados por Cuadros, él nada tuvo que ver y mucho menos debió tener reconocimiento alguno.  Aquella polémicas declaraciones crearon un clima de hostilidad hacia el honor de Manuel Cuadros quien dicho sea de paso no se encontraba en el país, pero fue defendido notablemente por sus familiares y amigos íntimos.

Posteriormente nuestro personaje se desempeñó como síndico de la Municipalidad de Lima, además fue diputado al congreso por Lima, senador electo por Piura y administrador de la aduana del Callao. Así también fue alcalde de Chorrillos, ciudad en la que tuvo la gran y difícil tarea de reconstruirla desde sus cenizas y dotarla de agua potable.  En 1896 fue Ministro de Fomento y el 16 de mayo del mismo año de Guerra y Marina.  Así  este hombre extraordinario de espíritu de servicio y de nervios bien templados como lo califica el historiador Manuel Zanutelli Rosas, falleció en Lima el 21 de setiembre de 1898, causando gran consternación la pérdida de este patriota en la ciudad, que agradecida honró su memoria poniéndole su nombre a una de sus calles.


********************
Texto tomado de labombalima.blogspot.com de Juan José Bardales

Saludos
Jonatan Saona

No hay comentarios :

Publicar un comentario

GDP1879 te invita a visitar↓↓↓


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...