jueves, 8 de noviembre de 2012

Manuel Becerra - II



Coronel Manuel José Becerra Silva. El guerrero sin reposo
  
por Segundo L. Rojas Gasco


COMBATE DE HUAMBOS
Cuando Becerra se encontraba en Huambos, una madrugada fue sorprendido por una comisión de 20 hombres al mando de don Esteban Acevedo, enviada por el general Iglesias, los que sitiaron la casa donde se encontraba Becerra durmiendo. El día anterior había llegado su cuñado, don Miguel Vílchez, con quien se dijo iba a emprender un viaje a la costa por asuntos de negocios; por este motivo Becerra se encontraba con su cuñado. Al aclarar el día los de la comisión golpearon la puerta y le pidieron rendición; a esto Becerra contestó: ¡NO ME RINDO, Y ENTRE EL QUE PUEDA!, quedando los de la comisión paralizados (conociendo la fama de Becerra), esperando que al fin Becerra se doblegara.


Los huambinos partidarios de Becerra que se habían enterado del incidente, se dirigieron debidamente armados a la huerta inmediata a la casa donde estaba él, denominada Tunacirca, avisándole a Becerra por intermedio de una señora llamada Cruz Olano la que hizo su ingreso a la casa sitiada fingiendo ser ama del menor hijo de Becerra para atenderlo; lo que fue aceptado por los sitiadores, ya que llevaba debajo del brazo algunos pañales. Becerra aconsejó a la señora Olano que saliera nuevamente con una taza para traer remedio, dejando la puerta un poco abierta. Esteban Acevedo, jefe de la comisión, que se encontraba paseándose en la vereda, tuvo el descuido de pararse en la puerta mirando hacia adentro, ocasión que aprovecharon los sitiados para dispararle un balazo que le atravesó del pecho a la espalda. 
Los miembros de la comisión al ver caer a su jefe, trataron de huir inmediatamente, pero al mismo tiempo salieron los Becerristas de la huerta vecina disparando sus armas y vivando a Becerra, quien salió de la casa junto con su cuñado gritando ¡Viva Huambos! y de inmediato persiguieron a tiros a los de la comisión, que al ver la decisión de los Becerristas, escaparon en diferentes direcciones. En esta acción cayeron muertos los chotanos Segundo Pérez y Pablo Gavidia; a Esteban Acevedo lo mandó recoger la señora Juliana Villalobos con la misma gente de Becerra y le proporcionó los cuidados necesarios hasta que poco a poco se recuperó. Acevedo en agradecimiento, en adelante la trataba de "Mamá Juliana" y a su hijo Ezequiel de hermano, tratamiento que le dio hasta su muerte; quedando también muy agradecido de los huambinos que, pudiendo victimarlo le ayudaron a sanar pronto.

El general Iglesias al conocer los hechos ordenó que desde Chota viajara con dirección a Huambos el coronel Manuel Antonio Sánchez al mando de trescientos hombres a combatir a Becerra hasta derrotarlo. Becerra fue avisado y resolvió esperarlo y enfrentarlo, construyendo trincheras con su gente a la entrada de la ciudad en los lugares denominados Portachuelo y la Ermita.
 Manuel Antonio Sánchez dispuso que su gente atacara en dos direcciones. Una fuerza atacó por el Portachuelo, ingresando por "La Loma" y la otra por "La Ermita". El combate duró tres horas. Los atacantes incendiaron las casas de La Loma y dirigieron sus disparos nutridos contra los Becerristas quienes, al ver que los enemigos eran superiores en número y estaban bien armados, emprendieron la retirada, protegiendo siempre a su jefe. La lealtad de su gente, el valor y decisión con que combatieron, así como la acción vandálica de la gente de Manuel Antonio Sánchez, fue descrita por el propio Becerra en los siguientes versos:

EL COMBATE DE HUAMBOS

Por el coronel Manuel J. Becerra

 Las falanjes destructoras
de Judas y de Caín
 tomaron Huambos al fin
 de un combate de tres horas.

Más de 300 bandidos
 la población invadieron
y sólo la defendieron
 sesenta hombres decididos.

Cuando el último cartucho
 se quemó en "El Portachuelo"
 "La Ermita" sostuvo el duelo
como el guerrero más ducho.

Con unión y calma estoicas
por entre enemigas filas
se retiraron tranquilas
 nuestras columnas heroicas.

I ninguno de estos bravos
quedó en el campo tendido
y ni siquiera fue herido
 de Iglesias por sus esclavos.

Treinta muertos son empero
de los peruanos-chilenos
son treinta traidores menos
y treinta más al hueseros.

Saqueo, incendio y orgía
un anciano flagelado
y otro más asesinado
fueron su victoria impía.

Tal es la valiente hazaña
 de estos vándalos del Norte
¿y habrá pueblo que soporte
por más tiempo tanta hazaña?

Huambos ha sido el ejemplo
de pueblos libres y fuertes
y sabrá arrastrar mil muertos
de patriotismo en el templo.

Cesen para siempre cesen
el robo, el asesinato,
 el incendio, el desbarato
 de los pueblos que padecen.

Cesen las persecuciones                        
 de honorables individuos
por bandas de forajidos
con nombre de comisiones.

Basta de cupos y de multas
de cárceles, de prisiones
y de tantas vejaciones
 reprueban las almas cultas.

A las armas, defensores
de la Patria verdaderos,
mueran tantos bandoleros
mueran los viles traidores.


De inmediato Becerra decide organizar la resistencia en la región de la costa –julio 1882- y para eso viaja al departamento de Lambayeque con unos cuantos sobrevivientes. En esa región, poco a poco organiza otra unidad, denominada “Batallón Chota Nº 4”, con un efectivo reducido, hasta que en el año 1883 llegó a completar un efectivo de 180 hombres de caballería e infantería. 

Estableció su centro de operaciones en Chiclayo y allí iba engrosando las filas de su batallón con patriotas de Lambayeque, Ferreñafe, Chiclayo, Guadalupe, Chongoyape, Chota, Cutervo, Santa Cruz y Huambos. Su área de acción abarcaba Lambayeque, Ferreñafe, Chiclayo, Chota, Cutervo hasta parte de Jaén (escribe la historiadora USA, Florencia Mallon – 1984), para su apoyo logístico: armas, municiones, caballos, alimentos, uniformes, etc. En un Parte Chileno, firmado por el General Patricio Lynch dice: 

“Aparece de la correspondencia que tengo el honor de adjuntar a usted que los pueblos de Ferreñafe y Chongoyape sirven y han servido de foco en la formación de las fuerzas irregulares y montoneras de Becerra”.

En aquellos tiempos, Becerra ya era un combatiente “curtido” en el fragor de las batallas, de gran experiencia militar, y en especial, creador de situaciones tácticas que posteriormente causaron asombro y temor en las filas del ejército chileno. 

Se ve a Becerra, a caballo, al mando de distinguidos Jefes y oficiales, organizar adecuadamente la resistencia a las tropas chilenas (en grupos, en guerrillas), coordinando sus acciones con patriotas piuranos, Coronel Fernando Seminario y guerrillero Barrenechea. 

Hasta que llegó su mayor prueba de fuego en Chiclayo: 
La defensa de Chiclayo ante la llegada de fuerzas chilenas. Becerra por sus informantes llegó a saber que desembarcaría en puerto de Eten una fuerza chilena de 150 hombres muy bien entrenados y equipados y que su misión era ocupar Chiclayo. 

Una vez más se ve al héroe, con su mirada enérgica, sus puños apretados y su voz de mando vigorosa, colocando a su gente –60 hombres de infantería y caballería- en las azoteas y bocacalles de la Plaza de Armas de Chiclayo. Nunca antes los chilenos habían recibido una lluvia de balas de soldados peruanos colocados tácticamente en posiciones poco comunes, y no empleadas en la guerra convencional. Toda esa táctica era una novedad. 

Los chilenos quedaron asombrados y se repusieron después de un lapso pleno de nerviosismo y de incertidumbre, y emprendieron el contraataque. Murieron algunos Becerristas, pero el Coronel y su Estado Mayor lograron replegarse para organizar nuevos “golpes de mano”. Por supuesto que murieron también varios chilenos. 

Naturalmente la superioridad numérica y de equipamiento de los chilenos fue motivo para que la resistencia peruana durara 5 horas, pero, dio a conocer que la moral del soldado peruano estaba bien en alto y fue una llamada de alerta al Comando Chileno. 

 La historia militar ha designado a este encuentro “EL COMBATE DE CHICLAYO” – 2 agosto 1882. 
Debemos recalcar que ésta acción valerosa de Becerra, fue uno de los motivos por los que el Comandante Chileno Carvallo Orrego ordenó la “total destrucción” de Chota (Parte de Carvallo a Lynch). 

La resistencia de los patriotas peruanos continuó, y es así como Cáceres, enfrenta a los chilenos en la Batalla de Huamachuco – 10 julio 1883 -. A pesar que los patriotas lucharon con tanta bravura, fueron derrotados por el enemigo, también superior en número, en equipamiento y abastecimiento de municiones. Becerra no pudo apoyar con su tropa a Cáceres, por la lejanía de los teatros de operaciones y por la obstrucción de los enviados de Iglesias que cortaban toda comunicación entre ambos patriotas. (Cáceres en sus memorias menciona al BRAVO GUERRILLERO BECERRA). 

Sin embargo, el “tayta” Cáceres, estaba también en el corazón de los Becerristas: 

“Soldados viva Becerra, 
que se juega con desdén 
hoy ganamos esta guerra 
Viva Cáceres también”.
  
BATALLA DE EL CÁRCAMO 
     Después de Huamachuco, solamente quedaba una férrea resistencia en la costa norte – Lambayeque – al mando del valeroso Coronel Manuel José Becerra Silva. Patricio Lynch, Jefe chileno, estaba sumamente preocupado porque su gobierno le ordenaba insistentemente acabar con ese foco de resistencia; toda vez que en el campo político las acciones estaban favorables y faltaba poco para la firma del Tratado de Paz. 

Es por eso que Lynch para capturar a Becerra ordena el ataque con 2 Unidades, 200 hombres de caballería, 200 de infantería y además 2 cañones. Lynch y todo el comando chileno sabían del valor de Becerra, su intrepidez y sus movimientos tácticos. Le tenían miedo. En general hablaban del “Infierno de Chota”. 

Lynch, en un arranque de desesperación, ofreció ascensos a sus oficiales y hasta dinero, a cambio de la captura de Becerra (vivo o muerto); creyendo que así sería fácil derrotarlo y capturarlo. Pero Lynch, nuevamente se equivocó. 

Becerra al tener conocimiento del avance de los 400 soldados chilenos, se alegró; dicen que se incendió su rostro y sus ojos “chispearon”: viejo soldado, astuto, pensó que era el momento de atraer a los chilenos a su terreno y allí ofrecer combate y derrotarlos. Así sucedió y así triunfó Becerra, como veremos más adelante. 

Con el asesoramiento de sus oficiales, quienes conocían muy bien la zona, Becerra decidió darles batalla en el “Cañón del Cárcamo” (Distrito Cachén, provincia de Chota). Fue una decisión bien concebida. El terreno era apropiado para los peruanos: era un abra, un cañón, una entrada en el Cerro Cárcamo, un poco curva y con cierto desnivel, con pequeñas rocas en ambos flancos que servirían como posiciones bien camufladas para los francotiradores seleccionados. Además allí discurrían las aguas del río La Leche. 

Becerra que tenía su tropa (180 hombres) en la zona de Chongoyape y Jayanca, ordenó el avance hacia Cerro Cárcamo, en pequeños grupos y en actitud de desgano y derrota. 

Ordenó también a sus informantes y personal de inteligencia que propalaran la noticia de que los peruanos iban en desbande, desmoralizados hasta hambrientos y descalzos, con dirección a la sierra. 

    La tropa de Becerra cumpliendo las órdenes de su jefe, avanzó por pequeños grupos hasta llegar a la entrada del cañón del Cárcamo. La infantería ocupó los flancos, camuflándose en las pequeñas rocas; parte de su caballería ocupó las zonas bajas, bien camuflados y, solamente dispuso que un pelotón permaneciera a la entrada del cañón, como “anzuelo” para que los chilenos ingresen al interior del cañón como blancos fáciles. En esa disposición se deja notar la astucia de Becerra. 

Los 400 chilenos (200 infantes, 200 de caballería) se concentraron en Chongoyape y luego emprendieron su marcha, siguiendo las huellas de los peruanos, tomando conocimiento de la “forma tan penosa de su retirada” (recordemos que fue estratagema de Becerra). En marchas forzadas iban los chilenos acercándose al cañón del Cárcamo hasta que lograron divisar al pelotón peruano. Fue entonces cuando el Jefe chileno ordenó a sus 200 jinetes: “¡Al galope, persecución!”. 

Siempre cumpliendo las órdenes de Becerra, el pelotón peruano, al ver la entrada de los chilenos, al galope, también arrancaron como disparados, a galope tendido, “jalando” a los chilenos, hasta que llegaran casi al fondo del cañón. Allí entró en acción la caballería peruana y toda la infantería, especialmente los francotiradores desde los peñascos laterales. 
     El nutrido y certero fuego de las tropas peruanas, causó gran pánico en las tropas chilenas. No lo podían creer. Cuando se dieron cuenta ya era tarde, habían entrado en una conejera muy difícil de salir. 

La confusión entre los chilenos era total hasta los caballos pisoteaban y mataban a sus jinetes, y nada pudo hacer la infantería y los dos cañones. Se escuchaba sólo gritos de dolor y desesperación de los chilenos; voces suplicando y pidiendo ayuda (por supuesto que los peruanos no le dieron la ayuda recordando que los chilenos jamás se compadecieron de los heridos y al contrario los remataban en el ya conocido “repase”). Fue un rotundo triunfo peruano, allí quedaron en el campo de batalla por lo menos 200 chilenos muertos y heridos, la mayoría jinetes; algo de 200 fusiles y numerosas municiones, equipo y algunos caballos. 

La fecha de la Batalla de El Cárcamo fue el 18 de setiembre de 1883, es decir, casi a un mes de la firma del Tratado de Ancón. 
     Poco se sabe sobre esta batalla. Anotamos aquí un párrafo del informe del Centro de Estudios Histórico Militares del Perú, enviado al Congreso de la República el 02 de octubre de 1984: 
“Si bien es cierto que esta victoria conseguida por los chotanos, no tuvo mayor significación en la continuación de las operaciones, en el aspecto moral si tuvo gran resonancia, pues los invasores tenían un cierto resquemor cuando se enteraban que participarían en una acción sobre Chota, al que le denominaban el “infierno de Chota”… 

Firmado GRL De Div. Jorge Carlín Arce
Presidente del CEHMP
     Becerra estaba olvidado, hasta que el año 1984, a los 100 años de su triunfo en El Cárcamo, el Congreso de la República con asesoramiento de historiadores militares lo declaró HÉROE NACIONAL. 
     Una vez firmado el Tratado de Ancón, Cáceres y Becerra en acciones ya conjuntas y coordinadas, continuaron la lucha para restablecer el orden nacional, en contra de Iglesias y los pro-chilenos. Es así como Becerra combate en: 
Combate de Ayabaca 11-Nov-1884 
Toma de Cutervo 30-Dic-1884 
Combate de Popa 05-May-1885 
Combate del Combo 29-May-1885 
Combate de Seguez 25-Jun-1885 
  
MUERTE DE BECERRA 
     El General Cáceres había nombrado al Coronel Becerra como Comandante en Jefe del Ejército del Norte, y al Coronel Tomás Romero y Flores Jefe Superior y Político del Norte. Ambos eran de carácter muy enérgico y siempre tenían duros encuentros en lo que se refiere a la preeminencia en las órdenes de mando sobre la tropa. Los jefes y oficiales obedecían puntualmente a Becerra, lo que no era igual con Romero y Flores. Esto causó recelo y odio contra Becerra y fue motivo para que en cualquier oportunidad lo desprestigiara, y después su odio llegó a tal punto que Romero y Flores decidió matarlo. 
  
Llegó la ocasión cuando las fuerzas de Cáceres estaban en un desplazamiento de Trujillo a Cajamarca, Romero y Flores, al ver que Becerra se adelantó con su ayudante en la cuesta de MILCO (Prov. San Marcos), ordenó que sus incondicionales dispararán por la espalda a Becerra y le dieran muerte cobardemente, en julio de 1885. 

Sabemos que un soldado cacerista mató a Romero y Flores después de algunos meses, al enterarse que él mandó matar a Becerra. 
Allí en la subida de MILCO lo enterraron y los lugareños le colocaron una cruz que se llama la CRUZ DE BECERRA y todos los años le rinden honores al Coronel Becerra y a su cruz, el 11 de mayo, con fiestas, pasacalles, misas, desfiles y cánticos. 


UNA SOLA NOMÁS FALTA
LA VENCEDORA DE GUERRA 
QUE EN LA SUBIDA DE MILCO 
LO MATARON A BECERRA 
EN SAN MARCOS LO MATARON 
ENTRE DOS CORONELES 
BANDIDOS ESOS CRUELES 
QUÉ TRISTE LO ASESINARON. 
INGRATO ROMERO Y FLORES 
AL FIN YA HABRÁS COMPRENDIDO 
QUE POR FALTA DE BECERRA 
TODO EL NORTE SE HA PERDIDO
  
EL GUERRERO NO TIENE REPOSO 
     Hace ya 125 años que mataron a Becerra, pero como nació para héroe, como dice el poeta, NO PODRÁN MATARLO; que le dispararon y lo remataron a cuchillo, PERO NO PODRÁN MATARLO; qué triste lo asesinaron, PERO NO PODRÁN MATARLO. Becerra está vivo en el corazón de todos los chotanos y poco a poco estará en el de todos los peruanos; de allí que sigue Becerra sin reposo, y su vida es recordada por el escritor, poeta y músico Dr. Mario Mestanza Villacorta en su canción Chota del Ayer, y su mensaje dice: 

 QUE EN SUS VIEJOS, EN SUS JÓVENES Y NIÑOS 
VUELVA INCÓLUME EL ESPÍRITU DE AYER 
DE BECERRA, DE BENEL Y DE NOVOA 
SU VALOR NOS VUELVA A ESTREMECER.

     Y también en el Himno Oficial de Chota cuya letra pertenece a Jorge Luis Díaz Collantes, y en la segunda estrofa, muy elocuente nos dice: 

 El carácter que viene de tu raza 
en el Cárcamo y San Pablo se mostró 
¡Oh! Más tiemble el invasor ante esta plaza 
que jamás habrá derrota o rendición 
que nos llegue de Becerra y sus legiones 
su bravura, su coraje y su pendón, 
que los versos del insigne Anaximandro 
de amor patrio nos inflame el corazón.

Sigue sin reposo el guerrero, y el año 1986 los oficiales del ejército peruano, chotanos (Oscar Linares Núñez, Víctor Saldaña Fernández, José Sánchez Castro, José Villalobos Díaz, Ulises Delgado Mejía, Segundo Rivera Idrogo y Segundo Rojas Gasco), entregamos el busto en bronce del Coronel Becerra y hoy ese busto colocado en una calle por donde salió el Batallón Chota rumbo a Lima, constituye un ejemplo para toda la juventud chotana de hoy y de todos los tiempos, y es por Becerra que se ha establecido, el día de la Identidad Chotana. 

Por nuestro Coronel que sigue sin reposo, hoy llevan su nombre varios colegios y calles a nivel provincial, y a nivel provincial lo están recordando y aprendiendo sus lecciones. El extinto colegio industrial de Chota (1948), llevaba el nombre Coronel Manuel José Becerra Silva (Inf. De Demetrio Estela Rojas). El salón del Cuarto Año de Secundaria del Colegio San Juan (local antiguo), lleva su nombre desde 1949 (Infor. Eduardo Díaz Calderón). 

Por él se han creado las Legiones de Honor MANUEL JOSE BECERRA SILVA en Chiclayo y en Chota. Nuestro guerrero sigue sin reposo. 

Desde el 1ero de noviembre del 2008 lo vemos a nuestro Coronel materialmente en bronce, con sus rasgos enérgicos, en su postura vigorosa y heroica. Allí queda como ejemplo para los militares y civiles, para toda la juventud peruana, pero muy especial para los Chiclayanos, Cajamarquinos y Chotanos, quienes sabrán aprender y difundir sus múltiples cualidades. 

Pero la noticia más importante ahora, es que nuestro coronel Becerra dentro de pocos meses, estará en su tierra natal, su heroica Chota, en su imponente monumento de estructura igual que el de Chiclayo. Estoy casi seguro que será ubicado en la Plaza de Armas frente al local antiguo del Colegio Nacional San Juan, del cual fue alumno, profesor y subdirector. Y desde allí estará vigilante para que no nos dejemos engañar por los malos peruanos, que con pretexto de la globalización, permiten que los chilenos nos invadan en el campo financiero y empresarial: en bancos, concesiones de puertos y aeropuertos, en empresas energéticas (luz y gas), empresas comerciales, en la agricultura y empresas marítimas, etc. Becerra es nuestro guía espiritual, él nos dio el ejemplo de no dudar frente al enemigo, y sufrió mucho al saber que los chilenos dejaron a Chota en cenizas. Entonces ahí está la lección de Becerra jamás olvidar las atrocidades, el abuso y el robo de los chilenos. Recordar que en 1879 fue la invasión militar y ahora se está concretando la invasión financiera y empresarial chilena, y CUIDADO que en 1879 fue con complicidad de los malos peruanos, y ahora también con el apoyo de los malos peruanos. 

Por eso, PERUANOS, debemos actuar unidos y atentos a la lección de Becerra; y nosotros los CHOTANOS debemos actuar con mayor responsabilidad, porque somos sus herederos. 
¡VIVA BECERRA! 
¡VIVA CHOTA! 
¡VIVA EL PERÚ! 

Lima, febrero del 2011
********************
Texto y foto tomado del blog Temas de Chota en la Historia, de Segundo Rojas Gasco
y del blog personajes de Chota

Saludos
Jonatan Saona

3 comentarios :

Anónimo dijo...

estoy contigo mi hermano....cuidado con los hp de los chilenos...si le damos chance nos van a jorobar...y estos dizque peruanos hay que senalarlos y desprestigiarlos...que vivan en la verguenza .....no saben los que es union....moral....honor......pero dificil que aprendan ya estan viejos y podridos.....asi que los ue creemos que el peru merece algo mejor estemos unidos......tienes toda la razon....viva el peru carajo !!!

patriota dijo...

chilenos hijos de puta .y los malos gogernantes que venden alperu .actulmente todas las empresas .grandes son chilenas.gobernantes hijos de puta.vende patria.ojala hayga un patriota como rste valeroso.oficial.viva el peru carajo...

marco antonio toledo dávalos dijo...

siempre ha sido asi esta raza de indios.indios eternos.luchando entre ellos como marionetas del invasor.en vez de unirse y arremeter contra el enemigo comùn.raza dormida y perezosaque no pudo pensar que lo ùnico que se necesitaba era la uniòn para derrotar a CHILE?El mismo fenòmeno ocurriò cuando el invasor español saqueò el Perù.Pizarro lleno de astucia logrò rerclutar gente partidaria de Huascar contra Atahuallpistas.Indios atrasados peruanops dspierten.deben saber que esa es una estratagema de guerra del màs vivo.Para una pròxima luicha contra Chile cuidado que sew formen batallones Alanistas y Fujimoristas en contra del presidente de entonces para enfrentar a Chile.La misiòn todos contra uno.

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