miércoles, 27 de junio de 2012

Petit Thouars sobre Lima

Ministerio de Marina y de las Colonias
(25/01/1880)
El Comandante en Jefe de la División Naval del Pacífico al Ministro de Marina

A bordo de La Victorieuse
Callao 25 de diciembre de 1879

Señor Ministro:

En el momento en que correo del 18 de este mes zarpaba del Callao, se difundió el rumor de que el presidente Prado se había embarcado en el último instante y que había partido hacia Europa.

No obstante lo increíble que fuera este hecho, fue verdad, y de esta manera Prado se marchó del Perú, dejando atrás a su mujer, a sus seis hijos, a la proclamación que encontrará en los documentos adjuntos, y a su país en un estado de desorden indescriptible.


Se puede asegurar que se llevó consigo una considerable suma de dinero (112,000 libras esterlinas), y todos estamos de acuerdo al decir que utilizó ventajosamente el poder para su propio beneficio y que el estado de confusión en que se encuentran las tropas peruanas en el sur se debe en gran parte a que él era uno de los principales proveedores del ejército . . . 

En estas condiciones, Prado no habría podido hacer más que un solo favor a su país, el de decir la verdad de frente y tener el coraje de hablar sobre la paz.

En lugar de ello, solo pensó en sí mismo; preparó su huida mientras venía todos los días al Callao con el pretexto de asegurar los fuertes y preparar la lucha a ultranza; difundió los rumores que recibía de Europa como las mejores noticias concernientes a la ayuda de la casa Dreyfus y la compra de potentes acorazados; en fin, los periódicos continuaron indisponiendo y amenazando de muerte a aquellos que parecían dudar del éxito final de la lucha.

Desde mi punto de vista, Prado representa la personificación de lo que se denomina la clase dominante del Perú. Aquí solo hay personas que piensan en sí mismas, quienes solo toman el poder para que los adulen, para que les sirvan en sus intereses o pasiones; el sentido del deber, la fidelidad a los compromisos son absolutamente desconocidos.

En cuanto al patriotismo, todos lo confunden con su orgullo personal y con su amor propio siempre sobrestimado en sus relaciones con los extranjeros.

Debajo de esta clase, hay indios y mestizos quienes formarían un pueblo trabajador que explotaría de manera conveniente las riquezas naturales del país si fueran administrados o dirigidos.

La renuncia de estas personas es conmovedora; se les arranca de sus trabajos, de sus familias sin que emitan una sola queja; ellos creen que tienen que cumplir con un deber para con su país, quieren defenderlo contra la invasión de los chilenos y marchan sin murmurar.

Prado partió, La Cotera ha tomado de facto la dirección de los asuntos, al igual que la dictadura, y el viejo general La Puerta ni siquiera se dio la molestia de venir a gobernar. En las calles de Lima, comenzaron algunas manifestaciones pierolistas, pero fueron reprimidas con facilidad antes del domingo. La situación es tan evidentemente mala que mucha gente incluso pensó que Piérola en el fondo no tenía ninguna gana de llegar al poder en un momento semejante. Pero sus partidarios estaban más impacientes. Pronto se supo que había cierto movimiento en varios cuerpos de tropas en Lima.

El domingo, La Cotera quiso desarmar el batallón Ica que se encontraba acuartelado cerca del Senado y en la mañana incitó a su comandante a enviar a dos de sus compañías al Palacio, donde era obvio que quería quitarles sus armas. Se enviaron dos órdenes sucesivas que no recibieron ninguna respuesta, y se sup que los soldados dijeron que sólo obedecían a Piérola. El general La Cotera decidió inmediatamente hacer venir las tropas de artillería con las que marchó al cuartel donde se encontraban los pierolistas y se inició un combate bastante intenso, que duró aproximadamente desde las 5:00 horas hasta las 7:00 de la noche.

Durante este tiempo, los amigos de Piérola fueron a buscarlo pensando que él no podía quedarse en su casa mientras se luchaba en su nombre y él decidió encabezar otro batallón con el que atacaría a las tropas de La Cotera que se encontraban en la plaza mayor entre el Palacio y la Catedral.

La Cotera, que no había podido reducir a los insurgentes, salvo la artillería, lanzó 42 cañonazos y se replegó hacia el sur del Palacio y Piérola se dirigió hacia un lado del Jardín de la Exposición es decir hacia la ruta del Callao donde hizo que se concentraran varios batallones llevados sucesivamente por los oficiales de su partido.

Mientras tanto, el pueblo había manifestado claramente sus simpatías por Piérola. Para las 11:00 horas, este último, que sabía que toda la marina simpatizaba con él después del asunto del Huáscar contra el Shah y que la llave de Lima está en la ciudadela del Callao partió hacia ese punto con las tropas que se habían replegado con dirección a donde él estaba y tomó posesión de toda la ciudad casi sin combatir entre las 4:00 y las 5:00 de la mañana.

En el Callao, Piérola acuarteló a sus hombres en los fuertes y estableció disposiciones para resistir a La Cotera cuya llegada se anunciaba a la cabeza de sus tropas.

No fue hasta la mañana del lunes que los soldados de Piérola y los de La Cotera intercambiaron algunos fusilazos en Lima.

La Cotera salió de Lima para dirigirse al Callao, pero apenas salió de la ciudad, los hombres y los oficiales manifestaron abiertamente su repugnancia de continuar luchando contra sus conciudadanos y se negaron a ir más allá y todos volvieron a ingresar a la ciudad en medio de gritos de "viva Piérola". Se cuenta que el general La Cotera regresó solo seguido de dos compañías de caballería, que recorrió tranquilamente toda la calle de los comerciantes en medio de vociferaciones e insultos que se le decían directamente a él casi a quemarropa sin que su fisonomía muestra la mínima emoción. Es un soldado vigoroso.

Desde la mañana del lunes, día de la toma de posesión del Callao, Piérola hizo que se interrumpiera toda comunicación entre este punto y la capital.

En Lima se iniciaban las conversaciones para decidir la destitución de las funciones del viejo general La Puerta y reconocer la autoridad suprema de Piérola; sin embargo no fue fácil vencer a la resistencia de este anciano impedido: el obispo, el clero, que es totalmente (ilegible) a Piérola, hizo todo lo que pudo, y finalmente se le envió una delegación ayer martes por la mañana para incitarlo a que regrese a la capital y que tome la dirección de los asuntos. A las 6:00 horas ingresó a Lima en medio de aclamaciones generales. Durante los diversos combates que se llevaron a cab, se quemó una gran cantidad de municiones, pero no hubo más que 50 muertos y 200 heridos aproximadamente. Esto sucedió únicamente entre las tropas de Piérola y las de La Cotera, y afortunadamente los extranjeros no intervinieron un sólo instante.

Me acogí con la Legación de Francia y tomé las medidas necesarias en el Callao para estar seguros en caso de que sea necesaria la retirada de nuestros nacionales que requerirían asilo: en estas circunstancias, encontré, como es de costumbre, en la casa del comandante Champeaux, la ayuda más útil que pude encontrar. Él conoce bien el país en donde es apreciado con justa razón y es seguramente el mayor recurso que los marinos franceses encuentran en el Callao.

No tenemos ninguna noticia sobre el efecto que produjo en el sur la huida de Prado y la llegada al poder de Piérola; no obstante, estamos de acuerdo al decir que en Arequipa así como en Moquegua, Piérola cuenta con bastante popularidad. Sin embargo, justo en el momento en que se le da la noticia de manera definitiva, entra en duda (ilegible) la adhesión de Montero ya que así como decía anteriormente, todo el mundo en este país tiene sed de poder.

Vuestra excelencia, en esta carta encontrará la proclamación de Piérola. Si Prado no podía hacerle un mayor favor a su país al partir, en lugar de incitarlo a hacer la paz, seguramente Piérola no habría podido dar una mejor prueba de su patriotismo al llegar al poder en lugar de decir, a los que lo aclamaron, la verdad sobre la situación. Pero no lo hizo, como usted podrá ver; además habla de guerra exagerando el éxito, que el país triunfó. Por consiguiente, creo que la situación sigue siendo igual de mala que antes de que sucedieran estos últimos acontecimientos.

Piérola es el favorito del pueblo, del clero. Dicen que es muy capaz, bastante íntegro, pero no veo ninguna prueba de eso, y el simple hecho de que fue ministro de Hacienda durante el gobierno del presidente Balta, es decir, en la época en la que se llevaron a cabo concesiones de vías férreas, así como una serie de trabajos tan extravagantes como ruinosos y agiotajes abusivos, nos permite tener una mala opinión de su juicio y dudar de su honestidad.

En el momento en que el general Prado huye de la escena y Piérola llega cargado en hombros, sirve acordarse de que Prado debía su popularidad al hecho de que comandó las baterías del Callao durante el combate contra los españoles, y que Piérola se convirtió en el favorito de la multitud porque él comandó el Huáscar durante el combate contra el Shah. Lo que domina todo en este país, la única cosa que es capaz de conseguir que todas las voluntades apunten a un mismo objetivo, es la envidia, por no utilizar una expresión más enérgica, por los extranjeros, y si hubiera problemas, allá hay un peligro constante contra el cual es conveniente ponerse en guardia sin cesar.

Atentamente,

Bergasse du Petit Thouars.
**************
Tomado de "Hildebrant en sus trece". de fecha 22/06/2012

Saludos
Jonatan Saona

3 comentarios :

Anónimo dijo...

bravo petit tohuar has descrito al peru tal como es....que pena !!!












Anónimo dijo...

Y esto lo escribe un neutral extranjero que no puede describir mejor como era la clase dirigente que arrastraron y dirigieron a la guerra a su país. Buen digo q arrastraron a la guerra a su país porque tomaron poco en serio la política internacional no tuvieron la visión que su mediocre vecino boliviano los arrastraba a una guerra que buscaban y q forzaban a todo trance. Fue la decidia y las ansias de poder de caudillos que no tomaban en cuenta el conflicto q se estaba armando. No pueden culpar de todo a Chile..No pueden quejarse que los arrastraron a un conflicto para luego huir cobardemente. Fácilmente se pudieron declarar neutrales y no honrar un tratado viejo firmado entre gallos y medianoche, que además su propio vecino cometio actos de imprudencia para forzarlos a concurrir en su auxilio. Petit Thouars no lo puede describir mejor.. Lo que le pasó a Perú es obra y gracia de su clase dirigente.. Lo demás son excusas para no reconocer que cada sociedad es obra de sus propios actos.

ws2falcon dijo...

La desunión Nacional existente en el Perú de ese entonces permitió el desastre. El Perú no debió apoyar a Bolivia, Tratado de Alianza o no.

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