jueves, 13 de noviembre de 2008

Lorenzo Iglesias

Hermano del coronel Miguel Iglesias, lideró la resistencia en Cajamarca, participando en la batalla de San Pablo el 13 de julio de 1882, enfrentándose al ejército chileno, obteniéndose uno de los triunfos peruanos durante la campaña de la Breña.

Parte de Lorenzo Iglesias

Estado Mayor General del Ejército del Norte
San Pablo, 14 de Julio de 1882

Señor General Jefe Superior Político y Militar de los Departamentos del Norte.
S.G.



Siento viva satisfacción al cumplir con el deber militar, de dar parte, á US. de los procedimientos seguidos en la campaña que US. dispuso en Chota, contra el enemigo de la patria, que ocupaba los pueblos de San Miguel y San Pablo, y del resultado final de la batalla de este último lugar, repitiendo las palabras de mi primer aviso á US., que le anunciaba el buen éxito: ¡Viva el Perú! Triunfo completo de nuestras fuerzas en San Pablo.

US. presente en Chota, cuartel general provisional, á la noticia de la invasión simultáneo á Cajamarca, por las fuerzas chilenas por Huamachuco y por San pablo, compuestas de 350 hombres, cada una, dispuso el dividir las nuestras para contenerlas en uno y otro punto; y al efecto ordenó US. que marcharan sobre Cajamarca las columnas “Naval ó Artillería”, “Columna de Honor” y el Batallón “Trujillo” N° 1 en protección de ese lugar, y que yo al mando del Batallón “Callao” N° 2, columnas “Libres de Trujillo” N° 11, “Bambamarca”, “Chota” y “Hualgayoc”, salieron al encuentro de la otra parte del enemigo, que había ocupado los pueblos de San Miguel y San Pablo, con orden de buscarlo en estos puntos ó donde se encontrara.

Cumpliendo esta resolución, emprendí mi marcha el 6 del corriente, por la vía de la Hacienda “Quilcate”, complacido del entusiasmo de mi fuerza, y en este punto, recibí la noticia, de que el enemigo avisado de mi aproximación, había desocupado San Miguel y reconcentrándose en San Pablo, en donde conservaba la mayor parte de su fuerza.

El 9 del presente, ocupé la plaza de San Miguel, sin novedad; y el mismo día, se unieron á la división las columnas “San Miguel” y “Llapa” constantes de 25 y 222 hombres, respectivamente, con armamento diverso, pero entusiastas y decididos, y desde entonces mi fuerza disponible ascendía á 417 hombres. En este lugar después de dictar todas las medidas de precaución, contra un asalto, ordené la completa incomunicación de ida con San Pablo, que se realizó mediante la muy plausible actividad de los señores Sub-prefecto de la Provincia y Gobernador del distrito, aparte de la solicitud unida de los vecinos.

Hasta este momento, señor general, conservan la ilusión de la superioridad numérica de mis fuerzas, sobre las enemigas, que por datos no autorizados conocíamos que ascendían á 350 hombres; pero luego por personas fidedignas y avisos frecuentes, adquirí la verdad de que el enemigo en San Pablo, constaba de 600 hombres.

Para salvar mi responsabilidad del éxito bajo la ineludible consigna de US. en Chota, de buscar y batir al enemigo de la Patria, que ocupaba aquel lado, donde quiera que se encontrase, (reproduzco  las palabras de US.) convoqué a un consejo de guerra, ante el cual expuse la consigna y los datos últimos adquiridos por mí; y la resolución unánime de este fue pedir á US. refuerzos que evitaran  la duda del éxito. Con tal motivo US. dispuso destacar la “Columna de Honor” por la vía de la Hacienda “Jancos” y después la columna “Naval ó Artillería”, con dos piezas, Batallón “Trujillo” N° 1, y Escuadrón “Vengadores de Cajamarca”, por la vía de la Hacienda “Chumbil”, ordenando que esta última división atacaría por las alturas de San Pablo, enviándome al efecto las instrucciones y el nuevo plan del ataque combinado por US.

Conocida por mí la aproximación de este refuerzo, decidí el día 12 adelantarse á las posiciones ventajosas de la Hacienda “Capellanía”, sitio que ocupé sin novedad y observando siempre rigurosamente la incomunicación con San Pablo.

Al dictar esta medida, Señor General, que si bien nos ofrecía ventajas del terreno, era riesgosa, tuve en cuenta la necesidad de conocer en el menor tiempo posible por la poca distancia, os movimientos del enemigo y de proteger un asalto á las fuerzas de “Chumbil” (dos leguas distantes) ó la de ser auxiliado oportunamente, por éstas si fuéramos los atacados.

A las 8 p.m. del día 12 y de acuerdo con el plan de US. dispuse la batalla para el día 13 á las 6 a.m., ordenando á las fuerzas de “Chumbil”, conducidas por el conocido, activo y valiente Prefecto Coronel Callirgos y comandadas por el sereno Coronel don Manuel Cayo, que coronaran á la hora indicada las alturas de “La Cruz del Cardón”, situándose la Artillería en este punto que como US., conoce, ofrece la ventaja de una buena posición. A la misma hora debían coronar las fuerzas de la “Capellanía”, las lomadas que circunvalan San Pablo, cerro de la “Copa” é inmediaciones por la parte inferior.

La disposición de este ataque, de acuerdo siempre con el plan de US., era distraer y concentrar al enemigo sobre una de las dos fuerzas que con inapreciable diferencia de tiempo debían aparecer en el sitio indicado, en tal condición aturdirlo con impetuosa carga por la retaguardia de una á otra fuerza.

La estrategia produjo el triunfo esperado; el enemigo que un momento creyó en la victoria por la retirada algo desordenada de las fuerzas de mi división, al sitio denominado “La Laguna”, para reorganizar, allí, á mis tropas y dar espera á la llegada de la otra fuerza de “Chumbil”, retardada por las escabrosidades del camino, se contrajo, con feroz ensañamiento á la horrorosa práctica del repase. El refuerzo nuestro apareció entonces, y el primer retumbe de sus cañones produjo la confusión y espanto, así como el empuje de la entrada del bravo Batallón “Trujillo” N° 1, al mando de sus renombrados jefes coroneles Belisario Rabines, Alejandro Lopez y comandante Carrasco, y de la intrépida columna “Vengadores”, la derrota completa de los invasores chilenos del departamento de Cajamarca.

A las 6 y ½ principió, Sr. General, la batalla que inició la división de  mi cuerpo de mi cargo y á las 12 m. pocos mas ó menos, las dianas saludaban nuestro pabellón izado en la plaza de San Pablo. A esta hora también, el sol del 13 de Julio, iluminaba las faldas de este pueblo convertido en hecatombe de 339 cadáveres.

El número de nuestras pérdidas ascienden á 25 hombres muertos, entre los cuales lamentamos á los intrépidos patriotas, Corl. D. Eudoxio Rabines y Comandante Cruzado, y algunos distinguidos oficiales y 57 heridos. La diferencia en el total que dejo indicado á US., son pérdidas del enemigo. Los detalles á este respecto, y al número de prisioneros, armas, caballos, municiones y equipo, tomado al enemigo, los conocerá US. por los cuadros y partes de los Sres. Comandantes Generales, que tengo la honra de adjuntar.

Con estos elementos tomados á las fuerzas chilena, he dispuesto formar un Escuadrón, que ascenderá á 100 hombres montados, con la denominación de “Escuadrón Perú” al mando del señor Coronel don Manuel Cayo.

Al relacionar, señor General, el comportamiento de nuestro jefes y oficiales, en estos primeros momentos de impresión en que dirijo á US. mi parte, no tengo otro término para recomendarlos y calificar su conducta en la pelea, que el de  altamente bravos y altamente patriotas. Todos, señor General, se desempeñaron en su puesto respectivamente á sus honrosos antecedentes.

Concluiré, Sr. General, felicitando á US. por el espléndido triunfo obtenido por nuestro Ejército del Norte, en los campos de San Pablo, dispuesto por la audacia y tipo militar de US. “para buscar y batir al enemigo donde quiera que se encuentre”.

Dios guarde á US.

LORENZO IGLESIAS
_________
Estado Mayor General del Ejército del Norte
San Pablo,  Julio 14 de 1882

Señor:
A las 9 am del día de ayer alcanzaron las fuerzas de mi mando un espléndido triunfo sobre las fuerzas chilenas que ocupaban esta plaza; dos y media horas de combate han bastado par aponer en completa derrota a aquella que ha huido despavorida.

El número de los cadáveres de los chilenos es el de 110, que se han hecho recojer ayer para hacerlos sepultar.

Por nuestra parte hemos perdido 60 hombres y entre ellos el bravo coronel, Jefe de la Columna de Honor, don Eudocio Rabines, que se distinguió por la serenidad y valor en el ataque a los enemigos, como también el teniente coronel don Julián Cruzado, 1er Jefe del Batallón Libres de Trujillo, que ha muerto heroicamente.

El ataque lo hicimos a las 6.30 am, y a las 9 el campamento era nuestro. Se han tomado algunos prisioneros y a los heridos se les asiste con esmero en un hospital de sangre creado con este objeto.

Todo lo que me es grato participar a V.S. para su conocimiento y fines consiguientes.

Dios guarde a V.S
Lorenzo Iglesias

Al señor Subprefecto de la provincia de Chiclayo.
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Saludos
Jonatan Saona

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